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Pablo Sciuto, ...con la música a otra parte [28/02/2009]
 

Pablo Sciuto es un joven músico uruguayo que, como tantos otros, busca en tierras lejanas ciertos espacios que el "paisito" no ofrece. Se fue a Europa por primera vez en el ’98; anduvo por varias ciudades, editó dos discos -uno de ellos en forma independiente- y hasta fue ganador este año del Certamen de Música en la Red, organizado en España por la Asociación de Música en Internet. Sobre ese camino recorrido, y algunas cosas que se vienen, entrevistamos vía e-mail a Pablo Sciuto, actualmente en Madrid.

- ¿Cómo te trata Madrid?

-  Madrid es una ciudad muy abierta a las culturas aunque no muy cosmopolita todavía, yo creo que guarda todavía ese sabor a pueblo, a un pueblo muy grande.

Desde que llegué no me puedo quejar, me ha tratado muy bien, me he sentido como si estuviera en Montevideo. También tuve suerte de conocer mucha gente que me ayudó a no sentirme a la deriva y eso moralmente es muy importante.

- ¿Estás tocando seguido?

- Mira, tocar seguido es lo que más me gustaría, toco bastante pero tengo interludios de tiempo para yo sentirme bien y refrescar ideas, necesito mantener una distancia entre lo que hago para poder entrar con nuevo aire y más energía. Por ejemplo el año pasado tuve unas 60 actuaciones en poco tiempo y llegué a un punto en que me cansé y dije basta.

- ¿Has podido armar una banda estable para tocar?

 - Sinceramente eso cuesta mucho, he tocado con muchos músicos de buen nivel y entusiastas, pero no como para que se aferren a lo mío, yo creo que es algo natural cuando uno tiene una creación muy propia de alma y va por solitario. Salvo algunas bandas que he tenido en Uruguay por lo general siempre voy rotando, además me gusta compartir experiencias con músicos de todas partes para alimentar mi interior creativo. He tocado con músicos de muchas partes del globo.

- Fuiste ganador en una de las categorías del primer Certamen de Música en la Red (categoría Soul/Blues); contame como fue esa experiencia

 - Esa experiencia me tomó por sorpresa, más allá del premio en sólido que me vino de perlas ya que no tenía, como dicen acá, ni un duro en ese momento.

Es importante todo reconocimiento que te dan, porque te hace dar cuenta que las cosas van por buen puerto, que uno tiene que seguir trabajando y creyendo para salir adelante.

La gente que organizó el concurso me trato muy bien, se hizo una entrega de premios en una sala conocida de Madrid y acudió gente importante del medio musical español, como Manolo Tena, Ella Baila Sola, etc. ue una experiencia muy linda y me ayudó bastante como para ir armando mi home studio, además de toda la repercusión.

- Cómo compositor e intérprete has recorrido varios estilos, ¿en cuál te sentís más cómodo?, ¿con qué música te sentís más conectado?

 - No tengo una música en especial que diga estoy en conexión directa, siempre me gustó mucho la música con séptimas, los acordes de bossa nova, hubo un momento que estaba tan cerrado escuchando todo ese material alucinante de Spinetta que no dejaba fluir otras cosas en mi interior.

Pero cuando empecé a descubrir a los magos brasileros me di cuenta del poder de la música y la armonía. Empecé a fusionar estilos diversos, el jazz surgió de mi corazón y comencé a vibrar y a experimentar.

Ahora recién comienzo a entender la música como esencia, es tan amplia que la gente que dice que todo esta inventado para mi está equivocada, yo creo que la música es tan vasta como el universo (que ni sé el tamaño que tiene).

- Me imagino que el hecho de estar un tiempo viviendo fuera del país lleva a que empieces a asimilar de otra manera ciertos códigos musicales diferentes a los nuestros, ¿qué influencias has recibido en ese sentido?

- Acá la música no es algo que me atraiga mucho, aunque hay corrientes como el flamenco que está bien diferenciada y me alimenta bastante, hay bastante falta de concepto musical, no quiero entrar al juego de la "música comercial" esto y lo otro, solo que le falta espíritu y esencia.

No quiero generalizar, hay músicos que me parecen muy completos y me gustan mucho, pero la siento bastante vacía. Sin embargo en Uruguay hay tanta riqueza musical y he escuchado cosas de tan buena calidad que veo un gran estrecho entre una y otra, claro, lo otro es el lado del marketing y la producción.

- Editaste de manera independiente dos discos, uno en España (Citylandia, 1999) y otro en Argentina (La llave del Cielo, 2000); ¿por qué razón no editaste todavía en Uruguay?

 - No edité en Uruguay por mera coincidencia; uno se dio porque cuando estaba en Barcelona viviendo un tiempo me ofrecieron grabar mi material para un catálogo, y bueno, salió algo muy rápido pero para mí muy bonito, yo tenía muchos problemas y fue algo que me vino caído del cielo, me sirvió para desahogarme de mi pena. Grabé con Hugo Amaya que es un respetado músico acá en España, y salió un material acústico con mucha melancolía y fusiones, desde tango, flamenco, bossa nova, etc. El otro lo grabé en el estudio de un muy buen músico y amigo llamado Fabián Cornet y lo terminé sacando independiente; contacté con una distribuidora de Buenos Aires, y después lo vendí acá en España y tuvo buena aceptación. Para grabar ese disco armé una bonita banda con buenos músicos Uruguayos: Martín Cruz, Javier Lima, Pablo Portela, y otros invitados. ue cómico porque como se grabó en verano estábamos todo el día deshidratados, además que en el estudio se rompió el aire acondicionado.

- ¿Qué es lo que más extrañas del "Uruguay musical" (por llamarlo de alguna manera)?

 - Extraño los buenos músicos y las buenas ideas. Hay tantos músicos de buena calidad en 3 millones que me sorprende, gente creativa que tiene composiciones que serían envidiadas en otras partes del mundo. Lamentablemente la mayoría de las ideas quedan estancadas por falta de financiamiento o alguien interesado. El apoyo es fundamental para cualquier músico y en Uruguay se hace complicado vivir de algo tan digno como la música, aunque el que persevera yo creo que lo puede lograr; yo en mi caso después de haber gastado mis piernas por encontrar apoyo decidí marcharme, es como que vas perdiendo las fuerzas de seguir en una empresa que no te lleva a ningún lado más allá que te de satisfacciones espirituales.

Juan Castel

 
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